
El desembarco de Alhucemas, en septiembre de 1925, consolida definitivamente la importancia y necesidad de la aviación en acciones militares conjuntas en conflictos armados.
El despliegue y participación de las Fuerzas Aéreas, desplegadas permanentemente en el Protectorado Español de Marruecos desde 1922, contribuyó notablemente al éxito de esa operación militar. Los compromisos adquiridos en la Conferencia de Algeciras celebrada en 1906, por la que España, Francia y el Sultán de Marruecos acuerdan el establecimiento










